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La oreja de Vincent Van Gogh: los chismes, las mentiras y lo que en verdad pasó

Hoy toca hablar de Vincent Van Gogh, ¡por fin! El favorito de todos y el máximo exponente del postimpresionismo hace una entrada triunfal en hablemosarte.

Tuvo una corta vida de 37 años llenos de altibajos, momentos oscuros, enfermedades mentales, amistades rotas y sin embargo eso no fue impedimento para desarrollar su talento. Ganaba poco o nada de sus obras de arte, nadie lo tomó en serio pero él siguió con su sueño sin miedo al qué dirán. Fue un artista que no fue reconocido en la vida pero que sí le permitió pasar a la historia como el jefe de jefes. Él tenía lo que ahora llamamos un espíritu emprendedor, hacía miles de pinturas al minuto y batalló mucho para venderlas. Nada más imagínense, una pintura como La Vigne Rouge, la llegó a vender en menos de 300 francos, ¡una ganga! …para el comprador.


La Vigne Rouge, 1888, Van Gogh

Su carrera artística empezó a los 27 años con tonos oscuros y aunque está catalogado “postimpresionista”, su lado expresionista es muchísimo más evidente, como podemos ver con “Los comedores de patatas” y “Un par de zapatos”. Con una sencillez de temas, logró retratar una humildad profunda que te hace sentir mil y un cosas con algo tan común como un zapato. Esta época fue de pintar todo lo relacionado con mineros, campesinos, gente realmente trabajadora a quién admiró rotundamente por su trabajo como minero en 1878. Después se muda a París en 1886 con su hermano adorado, Theo, quién lo puso en contacto con unos artistas que apenas empezaban a hacer de las suyas: Paul Gauguin, Camille Pissarro, Seurat, Degas y Toulouse-Lautrec.

Es ahí cuando se muda a la famosa casa amarilla con la idea de fundar un grupo de artistas que vivieran juntos y que pudieran pintar y pintar todo el día. Fue solamente uno el que dijo “Va, le entro” y ese fue Gauguin, el más aventado de todos pero con un carácter que… híjole, de plano no hicieron click. Gauguin siempre dijo que Van Gogh criticaba todo el tiempo sus pinturas, le señalaba todo lo malo en sus cuadros y que de plano, no lo dejaba pintar en paz.

Y aquí es donde la historia se pone interesante. Pasemos a lo que todos venimos aquí a leer: “¿Qué fue lo que pasó con la oreja?! ¿Es real que se la cortó y se la dio a una prostituta porque estaba loco?”


Autorretrato Van Gogh, 1889, Van Gogh

Les voy a decir la verdad: nunca ha estado muy, muy claro cómo fue que perdió la oreja pues Van Gogh se encargó de que ese secreto se mantuviera escondido por más tiempo del que nos hubiera gustado. Sin embargo, los historiadores Hans Kaufmann y Rita Wildegans se dieron la tarea de hacer una investigación profunda de todo este tema y fueron ellos quienes se encargaron de desmentir tanto chisme que hubo con la oreja del artista.

Resulta que aunque muchos crean que fue él mismo que se la cortó y que todo fue producto de su locura, no es así. El chisme estaría muy bueno si sí fuera verdad pero no. La realidad es que la relación que Vincent y Gauguin era tormentosa y en una pelea que tuvieron muy fuerte, las cosas se calentaron y Gauguin le pasó un sable por la cara y adiós oreja. El amor y lealtad de Van Gogh era tanto hacia su amigo que hicieron un pacto de silencio y juraron jamás decir la verdad para cubrir a Gauguin. Kaufmann y Wildegans afirman que existe muchísima evidencia para corroborar esta historia, como cartas de Vincent, cartas de Gauguin, testimonios de personas cercanas, comparaciones de diarios, en fin, un mundo de información para ponerle fin a tantos rumores.

Sea como sea que conozcamos a Van Gogh, si es por la historia de la oreja, su enfermedad mental, La Noche Estrellada o que si se comía la pintura amarilla porque quería sentir las flores que pintaba (que es completa y total mentira), fue un artista que sin darse cuenta le abrió el camino a muchos otros. Su funeral estuvo lleno de flores amarillas, de sus últimos cuadros y de amigos cercanos. Uno de ellos fue Emile Bernard que le escribió al crítico de arte, Albert Aurier; “Subimos la colina a las afueras de Auvers hablando sobre él y el atrevido impulso que le dio al arte”. No fue mucho tiempo después que Aurier escribió un artículo alabando a Vincent, calificándolo como "el más grande y desesperado genio".


Este fue el primer reconocimiento oficial del talento de Van Gogh.

Hablemos de arte la próxima semana.

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