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Jeff Koons no es un artista

Jeff Koons es un artista conceptual (ó sea el arte más difícil de entender porque no te dan pistas de nada) de los más cotizados, de los más importantes y de los más millonarios del mundo mundial. Lo chistoso con éste compadrito es que tiene una carrera artística fuera de lo común: empezó como bróker de Wall Street.


SHOCK.


Y ahí empieza mi problema con él pero vamos tranqui, ahorita llegamos al punto.


Estudió en el Art Institute of Chicago en los 80’s y se dio cuenta de algo que sólo Warhol había descubierto: que para ser artista hay que meterle billete y cabeza, no se trata de sólo ser un apasionado, lo cuál estoy completamente de acuerdo. Desde sus inicios, su carrera artística ha sido marcada por la autopromoción, el marketing, la publicidad, alianzas estratégicas, producción industrial de sus obras… en pocas palabras, hizo negocio de su arte. Koons se convirtió en el primer artista plástico que contrató a un asesor de relaciones públicas para que lo ayudara a darse a conocer y funcionó! Se convirtió en un empresario hecho y derecho, admirable y que ha logrado lo que pocos logran hacer: vender en masas. Algo que sólo Andy Warhol había hecho exitosamente.


Su trabajo varia desde perros de tres metros hechos de acero inoxidable, esculturas de Michael Jackson con su chango, tres pelotas de basquetball hundidas en un tanque y estatuillas de vidrio soplado de poses del kamasutra. La verdad es que es un señor con ideas millonarias, con el dinero para contratar a 100 asistentes y que estos 100 asistentes hagan las obras.



“¿Pero cómo? ¿Jeff Koons no hace sus obras?”


¡No, él no las hace!


Tiene un estudio con gente que le ayuda a dibujar los cuadros, moldear las esculturas, pintar las estatuas y él supervisa el trabajo. Digo, esto tampoooooco es cosa nueva, hasta Sandro Boticcelli, Leonardo Da Vinci y Salvador Dalí, fueron culpables de hacerlo. La idea de que sólo el autor de la obra pueda tocar y crearla ya es una forma de pensar un poco anticuada pues las cosas ya cambiaron.


Mi problema con el maestro detrás de los "Balloon Dogs" es que no puede aceptar que no es artista y que más bien, es un empresario de corbata, camisa blanca y traje. Tengo un problema cuando justifica su arte (que en realidad son productos vacíos a la venta) con el viejo truco duchampiano diciendo que hay crítica social, que hay sentimiento detrás y que sus obras las hace comprometido a reflejar el mundo en donde vive y en la búsqueda eterna del namasté.


Yo creo que Koons representa todo lo sucio y dudoso del mundo del arte: cuando el arte se convierte en dinero más que sentimiento, cuando el precio de una pintura vale más que lo que representa, cuando importa más el estatus de la persona que lo vende y la que lo compra, el elitismo, la arrogancia, el poder adquisitivo… todo lo que el arte no debería de ser, Jeff Koons logra darle al clavo a todas.


Siempre repite en sus entrevistas que “su diálogo nunca ha tenido que ver con el dinero”, pero yo creo que es mentira. Tiene una filosofía clarísima de que su obra se basa en cómo publicitarla y cómo venderla, más que llegarle a la gente con un mensaje.


O tal vez ese es el mensaje.


Me encanta cuando conozco a gente que lo ama a él y sus esculturas porque también tienen razón en muchas cosas: sí es increíble lo que ha logrado, su manera de expresarse cuando habla es exquisita, su influencia en Duchamp le da un twist único a su obra y cuando te la topas en un museo es imposible no voltear… pero simplemente este cuate no es para mi.


¿Tú qué piensas? ¿Artista, empresario o los dos?


Hablemos arte la próxima semana.

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