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Historia del arte

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El beso más famoso de la historia del arte

Hablemos de la segunda pintura más famosa del mundo, ya que La Mona Lisa ocupa el primer lugar sin duda. El Beso de Gustav Klimt, una pintura que la mayoría de nosotros reconocemos en un instante pero que pocos sabemos de qué trata, cuál es su chiste, quién la pintó o por qué. Miles de personas en el mundo visitan la Galería Belvedere en Viena para quedarse boquiabiertos al verla en persona. Digo, eso me han dicho. Yo creo que el día que la llegue a ver en vivo y a todo color me va a dar algo parecido a la chirpiolca que le daba al Chavo del Ocho. La he estudiado y la he amado tanto que estoy segura que al estar frente a ella, se va a convertir en una experiencia casi religiosa.

El tesoro nacional de Austria está cubierto completamente de dorado, una pareja parada encima de una cama de flores, una vestimenta hermosa que hasta dan ganas de preguntar “¿Dónde compró el vestido de la chava? ¡Y díganme que estaba en oferta!” El beso fue pintada en 1908 con óleo y hojas de oro por el pintor austríaco Gustav Klimt a los 45 años de edad. Ese dato me deja con esperanza de que si no he hecho nada con mi vida, todavía estoy a tiempo.


Es importante saber la fecha en la que se pintó para no sorprendernos cuando te diga que la gente no reaccionó nada bien cuando la vio. Klimt fue criticado durante la mayor parte de su carrera (como todo buen artista) por sus obras “pornográficas y excesivamente pervertidas” incluyendo esta. ¿Lo pueden creer? Imagínense a esos mismos críticos viendo las obras de Kamasutra de Jeff Koons… nombre, se me mueren.

Con su reputación por los suelos y con la frente en alto, Klimt continuó inspirándose irónicamente, en mosaicos bizantinos de la Iglesia de San Vitale en Italia. El Beso fue y sigue siendo una representación de cómo el erotismo comenzó a meterse en la época moderna, en el arte y la sociedad. Algo así como el yolo de los millenials.


El Beso, Gustav Klimt, 1908

Entre las capas de tela y tanta decoración sucede “el beso” donde el hombre pierde la cabeza literal y simbólicamente por la mujer. Las manos de la mujer nos hacen pensar que tal vez se está quitando, pero su cara la delata por completo. Se deja llevar con los ojos cerrados y cede al abrazo sin resistirse. Ambos representan energías opuestas y esto lo vemos en la ropa de la pareja. El hombre vestido de blanco y negro, formas racionales, rectangulares y la mujer equilibrando la pintura vestida de la madre naturaleza.

Y ¿quiénes son las personas de la pintura? ¡Nadie sabe! Claro que la historia del arte tiene sus suposiciones, como siempre, pero nada está confirmado ni comprobado. Muchos creen que se trata de Adele Bloch-Bauer (o mejor conocida como “Woman in Gold”) pero otros lo niegan. Después dicen que es un autorretrato del artista con Emile Floge, una de sus múltiples compañeras de vida pero no han encontrado algo que lo corrobore. Aparte de todo esto, Klimt no pintaba ni retrataba a hombres, entonces esto hace que El Beso sea todavía más wow.

Yo creo que lo importante aquí es poder ver esta obra maestra con ojos de asombro ante el talento de un grandísimo artista. Lo más bonito para mi de esta pintura es tanto misterio que hay detrás de ella y que estamos lejos de descubrirlo. Y si a ti no te gusta como a mi, ¡es más que válido! Qué increíble es el arte que no tiene reglas ni opiniones correctas o incorrectas, nos abre puertas a conversaciones que no hemos tenido o que estamos por tener.

Hablemos de arte la próxima semana.

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