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Como ir a un museo y no morir aburrido en el intento

Te pinto una situación que era bien común en mi vida al entrar a un museo:


1er Acto: Acechamos la primera obra en la exposición

2ndo Acto: Trato de encajarla en algún movimiento de arte que ya me sé, ¿es impresionista? ¿pop? ¿abstracta? ¿abstracta expresionista?

3er Acto: No encaja en ninguno o peor… encaja en todos.

4to Acto: Recurro al cuadrito blanco de información a que me salve del desconocimiento artístico y dice: “Sin título, 1912”… pff.

5to Acto: Me doy cuenta que nada me sirvió, regreso al 1er Acto con la pintura de al lado. Repito los pasos una y otra vez hasta rendirme, salirme del museo e irme al Starbucks más cercano por mi Caramel Macchiato porque hoy si traigo dinero.


Edouard Manet, Le Dejeuner sur l'herbe, 1862.


O bueno, digamos que sí conozco la pintura o escultura que estoy viendo o mejor dicho que la reconozco, porque es bien diferente conocer Le Dejeuner sur l'herbe (una pintura muy famosa) de Manet a decir “¡Ya sé cuál es esa! Según yo ya la he visto antes”. Hay pinturas bien difíciles de entender, ir al Museo Marco y no saber qué estás viendo, ¡es tortura! Es un reto intelectual que a no a todos nos gusta sentir.


Se los confieso, por más que me encante el arte, yo sí era de las que permanecían un tiempo prudente delante de un cuadro para no verme como que no le sé, le hago como que se me hace interesante y me paso a la que sigue. Todo esto para después salir del museo con una sensación de ignorancia preguntándome qué fue lo que había visto en la última hora y media de mi vida.


Aquí te voy a dar unos tips bien fáciles para que no te pase (o que no te vuelva a pasar) lo de arriba. Ayudarte a que no sólo no te aburras pero hacer que tu estancia en el museo cambie y que te la pases bien.


1. Haz research, si o si.

Muchos te van a decir que hacer un research de una exposición o de una pintura te sesga totalmente a la hora de verlas en vivo y… ¡es muy cierto! Te van a decir que el arte se tiene que sentir, que no es de buscar información, etc. Y está bien, pero yo no estoy de acuerdo. Yo pienso que si alguien no sabe nada de nada y le avientas una exposición de Rothko o Mondrian de más de 40 cuadros, nada más los vas a asustar. Investigar qué es lo que vas a ir a ver ¡es básico! Te da un contexto del artista, el por qué de la exposición, de qué se trata, etc.


2. Una vez que hagas tu research, pregúntale todo a la pintura. Pregúuuuntale, pregúuuuntale. Pongamos de ejemplo una pintura que todos conocemos, La Noche Estrellada de Van Gogh en el MoMA. Estas preguntas te harán interactuar con la obra frente a ti y te darán mayor entendimiento, sepas o no sobre el artista.

- ¿Qué haces aquí? ¿Qué hace esta pintura en el MoMA? Pues sé que es del Postimpresionismo entonces entiendo por qué está rodeada de cuadros de Cezanne, Toulouse-Lautrec, Seurat, Gauguin, etc.

- ¿Quién te pintó? Van Gogh

- ¿Por qué te pintó? Sé que Van Gogh sufrió de enfermedades mentales y sé que su vida fue un poco borrosa o más bien llena de pensamientos y preocupaciones, eso explica cómo una noche estrellada se puede ver tan cargada, llena de colores brillantes y a la vez medio desordenada.

- ¿Que me haces sentir? Me hace sentir padrísimo porque es una pintura que he visto en todos lados, libros, internet, etc y verla en persona es impresionante pero también me hace sentir medio triste o desconcertada.

- ¿Por qué?

Porque sé que pintó esto en un momento muy feo de su vida, que no vendía sus pinturas, que no tenía estabilidad emocional, tan sólo me puedo imaginar lo que estaba sintiendo al hacerla.


3. Ir acompañado

Susan Woodford, historiadora de arte escribió en su libro “Cómo mirar un cuadro” en 1983:

Lo importante no es sólo que miremos las pinturas, sino que también hablemos sobre ellas; pues, por raro que pueda parecer, a veces contemplar la obra no es suficiente. A menudo el único medio para ayudarnos a sustituir una visión pasiva por una contemplación activa es encontrar las palabras que describan y analicen una obra.


4. Haz una parada en la cafetería del museo

Este es un a fuerza. Las cafeterías del museo están ahí para algo, para hacer dinero por ejemplo pero también para que te tomes un break de tanta información que te avientan las pinturas. Tomarte un café o un vino mientras reflexionas todo lo que acabas de ver te hace sentirte bieeen intelectual y pipirisnais pero al mismo tiempo, es un descanso para ver qué es lo que sigue en la exposición, si hay cosas que te quieres saltar, o en fin, dejar descansar tus pies un ratito porque híjole, yo siempre termino fundida en los museos, física y mentalmente.


5. Llévate algo dónde anotar

Siempre que voy a un museo me llevo una libreta con hojas en blanco. Tu celular sirve, pero una libreta sirve mejor. Cuando escribes a mano se convierte en una actividad con mucha concentración, escoges muy bien tus palabras y de verdad pienso que es una experiencia religiosa en lugar de typear en tu celular que todo es inmediato y automático.


Y ¡listo! A disfrutar. Si te vas a llevar sólo una cosa de esta entrada larguísima, te recomendaría en hacer tu investigación del museo, obra o exposición a la que vas. Nada es tan valioso como tener un contexto de todo y acuérdate, el arte moderno o el contemporáneo no se entienden sin la voluntad de entenderlo.


Hablemos de arte la próxima semana.

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