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10 aprendizajes de estudiar historia del arte en Nueva York

Por fin cierro esta etapa tan bonita y única que pude vivir en una de las ciudades más importantes del mundo: estudiar historia del arte en Nueva York. Cumplí un sueño que no sabía que tenía y jamás me pasó por la cabeza lo valioso que sería tanto profesional como personalmente.


Recorrí Nueva York con el corazón abierto, llena de ideas, emociones y con los ojos llorosos diario. La ciudad es increíble pero recorrer los museos con otra visión fue algo que nunca me imaginé que podría vivir. El curso en Sotheby’s valió cada centavo que pagué, ya que lo que aprendí verdaderamente no se le puede poner un precio.



10 cosas que me llevo de mi verano estudiando historia del arte:

  1. Visité el MET casi a diario y ningún día fue igual al otro. Muchas veces lo caminé sola y otras con una maestra que admiré como a nadie, ambas fueron igual de gratificantes.

  2. Llegué días a las 3 de la tarde, otras antes del cierre y una vez llegué tan temprano que logré ser la primera en entrar. Recorrí las salas del museo sin turistas por 20 minutos en completo silencio más que el ruido de los pensamientos en mi cabeza.

  3. Hubo días que los dediqué sólo al arte Egipcio, sus esculturas de gran escala, su arquitectura impresionante y en aprender sobre sus creencias. Otros que me aventé un poquito de todo… mis pies sufrieron en ambas ocasiones.

  4. Pude aplicar lo que me enseñaron en un salón de clases en uno de los museos más importantes del mundo, con y sin guía. Otros días conocí las salas del arte griego y romano, visité exposiciones temporales y me tocó caminar entre pinturas de Rembrandt, Vermeer y Gerrit Dou... un sueño. Lloré frente al arte neoclásico y vi una de las pinturas más impresionantes de Jaques Louis David.

  5. Las salas de arte moderno las dejé descansar en este viaje, decidí enfocarme más en lo que no conocía, aunque con visitarlas una sola vez por 10 minutos, me recordó el verdadero por qué empecé a adentrarme en este mundo. Van Gogh, Picasso y Monet, serán siempre el cimiento donde construí mi pasión.

  6. Recorrí el Guggenheim con el grupo de clase y aprendí que encontrarle lógica y razón al arte contemporáneo le quita la belleza a las obras.

  7. Visité y pisé donde se han subastado pinturas de grandes artistas que han marcado la historia del arte y volví a reafirmar que el precio de una obra no tiene relación con el objetivo de ella. Un Rothko no vale por sus millones, sino por su trascendencia en el mundo plástico.

  8. Por fin entendí el rol de la religión en el Renacimiento y lo insignificante que puede ser una obra sin intención.

  9. Caminé por museos sabiendo la historia de cada pintura, así como también entré a otras con el signo de interrogación más grande del mundo. Entendí que ambas se valen pero que viendo las cosas como principiante aprendes más y te abres a un mundo lleno de posibilidades.

  10. En este viaje aprendí y me di cuenta que el camino en el que voy y la pasión en la que construyo mi trabajo de hablemosarte, es exactamente donde debo estar.

Disfruto y agradezco todos los días, la incertidumbre, los errores y los sueños rotos que me llevaron a donde estoy. Mucho de todo esto te lo debo a ti que me lees. Sin ti probablemente no estaría escribiendo esto.


Gracias infinitas, gracias por el apoyo, por tu tiempo y por creer en este proyecto que hoy puedo llamarle trabajo.


Hablemos de arte, la próxima semana.


- Roberta.

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Historia del arte

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